Ruta 66, recorriendo el corazón de Estados Unidos

Hoy quiero hablaros de una de las carreteras más importantes del mundo. La mítica Ruta 66, ¿me acompañáis en el viaje?

El romance de la Ruta 66 sigue cautivando a la gente de todo el mundo. Corriendo entre Chicago y Los Ángeles, «más de dos mil millas de distancia» en palabras del popular himno de R & B, esta legendaria antigua carretera pasa por el corazón de los Estados Unidos en un viaje en diagonal que recoge algunos de los lugares más típicos del país. Si está buscando grandes muestras de letreros de neón, paradas de camiones oxidadas en el medio de la nada, la Ruta 66 es tu lugar.

 

Pero quizás la razón más convincente para seguir la Ruta 66 es experimentar la línea de tiempo arraigada del camino de la América contemporánea. Antes de que se llamara Ruta 66, y mucho antes de ser pavimentada en 1926, este corredor fue atravesado por la National Old Trails Highway, una de las primeras carreteras transcontinentales del país.

Durante tres décadas antes y después de la Segunda Guerra Mundial, la Ruta 66 ganó el título de «Calle Principal de América» ​​porque atravesó pequeñas ciudades del Medio Oeste y del Suroeste, rodeadas por cientos de cafés, moteles, gasolineras y atracciones turísticas.

Durante la Gran Depresión, cientos de miles de familias campesinas, desplazadas del Dust Bowl, se dirigieron hacia el oeste a lo largo de la Ruta 66 a California, siguiendo lo que John Steinbeck llamó «The Mother Road» en su vívido retrato, las uvas de la ira. Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos miles más expresaron su movilidad ascendente al abandonar el este industrial, con destino a buenos empleos en el idilio suburbano del sur de California -de nuevo siguiendo la Ruta 66, que llegó a encarnar el cambio demográfico de América.

Comenzando en los últimos años 50 y continuando gradualmente durante los 25 años próximos, la vieja ruta 66 fue puenteada sección por sección con las autopistas interestatales de alta velocidad. Finalmente, después de que el último tramo de la autopista se completó en 1984, la Ruta 66 fue oficialmente desmantelada. La ruta 66 vieja ahora se designa la ruta histórica 66.

A pesar de que ya no es una ruta principal en todo el país, la Ruta 66 ha conservado su mística. Fue aquí, en la Ruta 66, que las grandes vacaciones de conducción en Estados Unidos florecieron por primera vez. Las vallas publicitarias y las estatuas gigantes a lo largo de la carretera todavía exhiben una serie desconcertante de atracciones en la carretera, tentando a los viajeros a ver a las ballenas azules gigantes, a ver las serpientes de cascabel vivas y a otras criaturas silvestres expuestas en locales de carretera.

El mismo conocimiento comercial y la auto-promoción desvergonzada han ayudado a las ciudades a lo largo de la vieja ruta 66 a permanecer vivas. Los restaurantes y los moteles salen adelante gracias a los nostálgicos que recorren la ruta 66.

Dicho esto, muchos viejos moteles y cafeterías se aferran a un hilo de esperanza, se sientan vacíos, o sobreviven sólo en la memoria, por falta de una salida interestatal. De hecho, la ruta 66 ha sentido quizás el impacto más grande del mundo Interestatal moderno.

La ruta 66 atraviesa una maravillosa sección transversal de escenas americanas, desde los campos de maíz de Illinois hasta las arenas doradas y el sol de Los Ángeles, pasando por entornos tan diversos como el Gran Cañón, las comunidades nativas americanas del desierto del suroeste, el corazón de la pequeña ciudad Midwest de Oklahoma y el Ozarks, así como las calles gritty de St. Louis y Chicago. Si estás interesado en la historia y sientes un nostálgico anhelo de los «buenos viejos tiempos» la ruta 66 encarna de primera mano la increíble diversidad de personas y paisajes que bordean su camino, la ruta 66 ofrece un viaje inolvidable en América, entonces y ahora.

 

Entrevista para Revista Debate

Entrevista realizada por Néstor Leone para Revista Debate. Hermes Binner, titular del Partido Socialista, analiza el presente del Frente Amplio Progresista y la situación política y económica del país.

Con 3.684.970 de votos, que significaron el 16,81 por ciento de las preferencias, Hermes Binner llegó segundo en las elecciones presidenciales del 23 de octubre último. Lejos, muy lejos de la performance de una reelecta Cristina Kirchner, pero ganando la pulseada entre la fragmentada y alicaída oferta opositora.

Ocho meses después, ya en el llano, sin cargos ejecutivos ni como legislador, pero con la responsabilidad de presidir el Partido Socialista, Binner trata de hacer pie en un escenario que combina volatilidad y humores cambiantes, y fuerzas no peronistas que juegan con rezago la disputa por la visibilidad. En esta entrevista con Debate, el ex gobernador de la provincia de Santa Fe analiza el mapa político argentino, se opone a una eventual reforma de la Constitución y se queja por el trato que tiene su provincia de parte del gobierno nacional.

Usted pidió que la Presidenta convocase a un gobierno de concertación. ¿Qué significaría eso, en este contexto?

Esa respuesta vino a cuenta de la pregunta sobre qué haría si fuese gobierno, y dije que llamaría a un Consejo Económico Social para concertar políticas. Ahora, respecto de la Presidenta, sería importante que identificara cuáles son los principales problemas de la Argentina.

¿Y cuáles son para usted?

Son económicos y políticos. El tema inflación es dominante. Estamos entre los países con mayor índice en el mundo y esto no es bueno, evidentemente. Hay una carrera de precios y salarios que no nos lleva a ninguna parte. En Santa Fe, por ejemplo, se recompuso el salario en 21 por ciento para todo el año, pero ya se está pidiendo una nueva recomposición. Cuando se cobra ese 21 por ciento, los precios ya aumentaron… Entonces, ¿dónde se para esta carrera?

¿Y en términos políticos?

El autoencierro en el que se encuentra la señora Presidenta, que no les hace bien ni a ella ni al país. Debería salir a dialogar más… En Santa Fe lo hemos hecho. Abrimos una multisectorial, a partir de la propuesta de un diputado del justicialismo. Lo implementamos en 2009, con la Unión Industrial, la CGT y la CTA.

¿Qué podría aportarle el FAP, de convocarse?

Nosotros pensamos en términos de país, porque estamos en este barco y no queremos que el barco escore. No le conviene a nadie.

Los referentes opositores parecen ser aquéllos que hasta no hace mucho estaban con el Gobierno. Hugo Moyano, por caso O Alberto Fernández.

O la disputa con el gobernador Daniel Scioli. ¿No habla de cierto déficit de la oposición como tal? Primero, estamos en democracia y hay derecho a pensar e interpretar acontecimientos de la manera que sea. Nosotros somos un colectivo que defendemos, a partir de haber logrado casi tres millones setecientos mil votos, una propuesta muy seria que está fundada en un programa y en el perfeccionamiento de nuestra estructura política. Construimos desde ese lugar y respetamos a los demás, pero creemos que tenemos una propuesta mejor.

¿Considera que el Frente Amplio ha crecido?

Totalmente. Las pruebas las tenemos en nuestras reuniones en el interior, muy participativas, con muchas instituciones sociales que nos acompañan. Estamos creciendo.

¿Cree que Cristina buscará otro mandato?

Por lo pronto, nos vamos a oponer a cualquier reforma constitucional. Si no se cumple el espíritu de la Constitución de 1853 en relación con el federalismo; si no se cumple la Constitución de 1994 en cuanto a las nuevas instancias institucionales que crearon, ¿para qué queremos reformar nuevamente la Constitución? Tendríamos que empezar por cumplirla.

SOCIOS POLÍTICOS

¿Qué evaluación hace del primer año de existencia del FAP?

Crecimos en representatividad territorial. Es una fortaleza que permite hablar de una base sólida.

Con Pino Solanas, por ejemplo, las cosas parecen estar mejor. Distinto del año pasado, cuando se tomaron caminos diferentes.

Pero fue un caso risueño, si se quiere. Por un lado, fuimos a la presentación de la fórmula de Proyecto Sur y, luego, Pino vino a la nuestra. Fueron cuestiones que no se resolvieron sobre la marcha, pero que se van a resolver en el futuro.

¿Cómo está la relación del FAP con el radicalismo, hablando en términos de coalición política?

En Santa Fe está trabajando con nosotros. De todos modos, es cierto, hay un sector al que le gusta más estar con Mauricio Macri. Y si les gusta más, está bien. Es una cuestión de afinidad. Y de los “cómo”. Que la educación es importante, estamos todos de acuerdo. La cuestión es cómo hacemos para que la educación sea importante. Ahí vienen las ópticas distintas. Y me parece bien que existan ópticas diferentes.

RECETAS E INFLACIÓN

¿Vamos hacia una mayor conflictividad social?

Hay que trabajar para que no ocurra. A nadie le hace bien.

¿Cómo se para el FAP frente al conflicto CGT-Gobierno?

Es un problema del partido de gobierno. Tienen que resolverlo ellos.

En la oposición, en términos generales, existe una ausencia de articulación con movimientos sociales o espacios carentes de representación. ¿Lo ve así?

No es la visión que tengo, luego de lo que hemos visto en el interior. Nos falta mucho por recorrer, pero veo entusiasmo.

¿Y cuánto de esto le adjudica al impacto de la crisis global, que está pegando muy duro a la socialdemocracia europea, por ejemplo?

En Europa también hay crisis, pero de otro tipo. Brasil la lleva mucho mejor. Uruguay, también. En ese sentido, no tenemos dimensión del impacto negativo que significa la inflación. Estamos en el cuarto lugar en el mundo. Es grave. Esto hace que salgamos del esquema de competitividad. ¿A quién le vendemos? No podemos discutir la calidad del aceite de oliva de los españoles; sí podemos defender la calidad del aceite de oliva de los argentinos.

¿Se puede hablar de recesión?

Se avanza o se retrocede. Y hoy estamos retrocediendo. Hay empresas que tienen asignados los créditos del Bicentenario y no saben si tomarlo o no. Y es un crédito que parece un beneficio de Dios. Los costos laborales crecieron en dólares. Los insumos, cuando son importados, dependen de la balanza comercial.

 

Fuente: Revista Debate.

Votar a distancia en Estados Unidos

Votantes a Distancia

Ahora todos los ciudadanos americanos pueden recibir sus boletas en blanco de manera electrónica. Dependiendo del estado en cual usted es elegible para votar, puede recibir su boleta por correo electrónico, fax o descargándola de Internet. Para comenzar vaya al sitio web de FVAP para completar una nueva FPCA, imprímala, fírmela y luego regrésela a su oficina de elección local en EE.UU.

Se les recomienda a los ciudadanos americanos en el extranjero que se formen el hábito de completar las FPCAs cada enero. Si usted pide que se le entregue de manera electrónica e incluye la dirección de correo electrónico número de fax, recibirá su boleta en blanco 45 días antes de la elección general y de medio término y aproximadamente 30 días antes de elecciones especiales, primarias o federales. La mayoría de los estados tiene verificación de registro de votantes y muchos ofrecen medios de rastrear el estatus de su registro y boleta.

IMPORTANTE: Los estados ya no están obligados a enviar las boletas electorales a los votantes de manera automática, así que todo individuo que desee votar en las elecciones de Estados Unidos desde el extranjero debe enviar una solicitud federal tipo tarjeta postal en enero de cada año.

Información Básica para el Voto en Ausencia

El voto a distancia es un proceso simple de 2 pasos.

  1. Cada año, usted envía una solicitud federal tipo tarjeta postal (FPCA) completa a su representante electoral local.
  • Ellos confirman su elegibilidad para votar y ponen su nombre en una lista para recibir las boletas de voto en ausencia para cualquier elección a ser celebrada en ese año calendario.
  • Ellos envían una boleta de voto en ausencia en blanco de manera electrónica o por correo. Usted completa la boleta y la envía de regreso para que pueda llegar antes de la fecha límite de la entrega de boletas de su estado.

2. O, si usted no ha recibido su boleta en blanco 30 días después antes de una elección, no siga esperando use el servicio federal de emergencia de boleta de voto en ausencia para poder votar.

Registro/Solicitud de Boleta de Voto en Ausencia

Para votar desde el extranjero, usted debe registrarse para votar con sus representantes electorales locales en su estado de residencia (voto) legal, cada año debe solicitar  su boleta de voto en ausencia.  Puede utilizar una sola forma para hacer ambas- la FPCA. Entregue una nueva FPCA en enero de cada año, cada vez que se mueva, cambie su dirección, cambie su correo electrónico o cambie su nombre.

Para completar y dirigir su forma, diríjase al sitio del Programa de Asistencia para Votaciones Federales o la Fundación del Voto Extranjero donde un asistente en línea lo guiara por todo el proceso. También puede utilizar una copia de su FPCA y una copia de los requerimientos de su estado de las embajadas y consulados de EE.UU. alrededor del mundo; así como de asociaciones civiles o grupos políticos americanos localizados en el extranjero.

También puede entregar su FPCA por correo. Muchos estados permiten que se envíen las FCPAs por fax o correo electrónico (vea la sección de Voto y Entrega de la Boleta que se encuentra más adelante). Consulte la Guía de Asistencia para Votar de la FVAP en línea para consultar las instrucciones actualizadas de su estado. Si requiere de ayuda para completar o entregar la forma, contacte al oficial de asistencia para votaciones en la Embajada o Consulado de EE.UU. más cercano.